Ahorro, consistencia y disponibilidad ganan peso en las decisiones del consumidor, que se ajusta a los nuevos tiempos.
La presión sobre el consumo está acelerando un corrimiento claro hacia las marcas propias, que empiezan a ganar espacio en categorías donde históricamente tenían otro tipo de penetración. Bebidas, snacks, productos de limpieza y cuidado personal muestran una adopción creciente, impulsada por consumidores que priorizan calidad, previsibilidad y control del gasto.
Datos relevados por NielsenIQ a nivel regional muestran que las marcas propias crecen con mejoras sostenidas en percepción de calidad y mejores precios. Ese cambio explica por qué hoy el ahorro convive con una expectativa más alta de desempeño, incluso en rubros vinculados al consumo cotidiano.
En el mercado argentino, consultoras las marcas propias dejaron de ser una alternativa de emergencia para transformarse en una opción estable. La disponibilidad en góndola, la regularidad en el abastecimiento y una experiencia de uso consistente aparecen como factores tan relevantes como el precio final.
Este avance se refleja especialmente en categorías sensibles al presupuesto mensual. En limpieza y cuidado personal, las marcas propias capitalizan la estandarización de fórmulas y procesos, mientras que en alimentos y bebidas el foco está puesto en formatos accesibles y sabores familiares.
Para las empresas que desarrollan marcas propias, el escenario abre una ventana estratégica. La combinación de consumo más racional, mayor aceptación y amplitud de categorías permite construir volumen, fidelidad y rentabilidad.
