El empaque se consolida como señal clave de calidad en la decisión inicial de compra.
El diseño se consolida como un factor decisivo para la primera compra en propuestas de distribuidor, donde lo visual funciona como señal de credibilidad y reduce la barrera de prueba. Investigaciones de NielsenIQ muestran que el empaque influye en más del 60% de las decisiones en el punto de venta, especialmente cuando el consumidor evalúa alternativas frente a marcas líderes.
Este rol del diseño se intensifica en categorías de alta rotación, donde la percepción de calidad se construye en segundos. De acuerdo con estudios de Mintel sobre packaging y comportamiento del consumidor, los compradores asocian estética cuidada y claridad informativa con mayor confiabilidad y desempeño del producto.
La señal visual también impacta en la adopción. Kantar señaló que las propuestas de distribuidor con identidad visual consistente logran mayores tasas de repetición y fidelidad, al reducir la percepción de riesgo en la primera experiencia y acelerar el proceso de incorporación al carrito.
Palancas
En un contexto de presión sobre el gasto, el diseño opera como un atajo cognitivo que permite comparar calidad percibida sin información previa. Según análisis de la consultora McKinsey sobre bienes de consumo, la coherencia visual y la jerarquía clara de información facilitan la elección y mejoran la conversión en góndola.
Para fabricantes y retailers, el diseño deja de ser un recurso estético y se convierte en una herramienta estratégica de construcción de confianza. La claridad visual, la consistencia gráfica y la lectura rápida del beneficio principal se consolidan como palancas para acelerar la prueba y sostener el crecimiento en categorías competitivas.

