Estudios de diseño y del retail confirman que el envase ya no basta. Hoy, las marcas propias construyen identidades visuales completas.
Del envase funcional al sistema de marca es un movimiento registrado en análisis recientes del mundo del retail. Estudios especializados muestran que la inversión en identidad visual para marcas propias aumentó sostenidamente. El diseño pasa de ser un elemento utilitario a convertirse en un factor estratégico que diferencia ofertas en góndola. Esto refleja una transición de un enfoque funcional hacia uno de construcción de universo de marca, línea por línea, acorde con tendencias globales de consumo.
El diseño de envases actúa como una herramienta que influye en la percepción de calidad de los productos. Investigaciones académicas sobre comportamiento del consumidor resaltan que elementos visuales del packaging —como colores, formas y tipografía— tienen un impacto directo en la intención de compra, actuando como diferenciadores en decisiones que se toman en segundos frente al estante.
Este enfoque visual y estructural explica por qué profesionales del diseño y retail recomiendan la coherencia entre identidad gráfica y propuesta de valor. Los consumidores muchas veces juzgan la calidad de un producto a partir de su presentación visual, incluso cuando conocen poco sobre su contenido interno.
Influencia
Desde la perspectiva del negocio, estos cambios tienen implicancias claras. Un empaque que comunica con eficacia valores como sostenibilidad, utilidad o diferenciación estética no solo mejora la percepción de marca, sino que puede influir en la repetición de compra.
La evolución hacia sistemas de identidad completos también obliga a los retailers a repensar su estrategia de surtido. Integrar componentes visuales consistentes en toda una familia de productos permite a los minoristas proyectar profesionalismo y coherencia, lo que impacta tanto en imagen de marca como en negociaciones con proveedores.
Por último, la adaptación de estos sistemas visuales al entorno digital no puede subestimarse. La coherencia entre el envase físico y su presentación en plataformas online incrementa la confianza y la visibilidad de la oferta, reforzando la experiencia de marca en múltiples puntos de contacto.

